¿Debes o no usar este tipo de analgésicos antes y después de correr para reducir o evitar los dolores, especialmente musculares? Los siguientes testimonios y la opinión médica te aclararán el panorama.

El runner Mauro Arancibia reconoce que ingiere antiinflamatorios cuando “ando con una pequeña contractura y las ganas de correr no me las puedo aguantar”. Camila Valdés, en cambio, no toma este medicamento “sin prescripción médica desde que tuve una gastritis horrorosa por culpa de su consumo”.
En otras opiniones, Franco Zúñiga admite que “uso algo suave eventualmente en caso de dolor, aunque sé que implica ciertos riesgos como enmascarar una lesión y la posibilidad de agrandarla por el exceso de confianza al no tener sensación de dolor”. Felipe Ahumada, por su parte, dice con convicción: “Está completamente contraindicado que los deportistas tomen antiinflamatorios, ya que desfavorece la recuperación de tejidos musculares y tendones. Lo mejor es aplicar solo hielo por 15 minutos y descansar”.

En la misma línea, Rafael De Diego, advierte: “Es una pésima idea tomar antiinflamatorios no esteroideos por prevención o por dolor muscular o articular de forma preventiva o sistemática. Dañan de forma irreversible el sistema gastrointestinal y renal”.

¿Serán así de negativos los efectos de estos remedios o sí se podrán tomar antes y/o después de entrenamientos o competencias para reducir o evitar dolores, especialmente musculares? Un especialista médico aclara a continuación estas interrogantes.

Casi sin Beneficios

El Dr. César Kalazich, Médico Deportólogo de Clínica MEDS, afirma sin dudar que el consumo de antiinflamatorios prácticamente no genera beneficios a los deportistas. “Aunque los corredores suelen utilizarlos más frecuentemente de lo que se cree, incluso los profesionales. La mayor parte del ‘efecto’ que creen que les provoca es placebo, o sea, la convicción de lograr un efecto que no es tal”, aclara.
Revela que algunos estudios han concluido que los dolores musculares post actividad física son incluso necesarios para lograr adaptaciones musculares útiles para el ejercicio en cuestión, “por lo tanto el consumo de antiinflamatorios sería perjudicial para el rendimiento, ya que interfieren con los procesos bioquímicos para lograr estas adaptaciones. Si el dolor muscular es muy intenso se podrían utilizar ocasionalmente analgésicos como paracetamol”, sugiere.
Los perjuicios, en cambio, pueden ser diversos: “El uso frecuente o permanente de antiinflamatorios –no esteroidales o AINEs, como ibuprofeno, diclofenaco, naproxeno, ketorolaco y aspirina, entre otros– puede producir enfermedades complicadas como insuficiencia renal, gastritis o úlceras gástricas por nombrar sólo las más comunes”, especifica.
De ahí que, según el experto, se recomiende el uso de antiinflamatorios, idealmente con indicación médica, sólo luego de una lesión, especialmente articular o ligamentosa, y por no más de 48 horas. Primero se necesita de reposo, hielo, compresión y elevación.
Agrega: “El empleo de estos medicamentos está contraindicado en lesiones musculares. Para estos casos sólo se recetan analgésicos como paracetamol o clonisinato de lisina (nefersil). La ingesta de antiinflamatorios antes de la actividad física carece de todo sentido”.

Uso en Chile

Respecto a lo que se sabe sobre el empleo preventivo de antiinflamatorios por parte de atletas chilenos, el Dr. Kalazich comenta: “Lo más cercano en investigación al uso de AINEs en Chile, que coincide bastante con análisis en las olimpiadas y mundiales de fútbol, es un estudio brasileño en los ODESUR de 2006, donde participó Chile. En esa ocasión cerca del 40% de los atletas usaron antiinflamatorios o analgésicos pre competencia o entrenamiento. Entonces hay que reconocer que esto es una realidad que, si bien carece de todo valor o sentido médico, está muy presente entre nuestros deportistas”.