Correr distancias largas antes de completar el desarrollo físico requiere ciertas precauciones, al igual que en el caso de los adultos mayores. Pon atención al siguiente artículo.

No es raro ver en las corridas a algunos niños y adolescentes corriendo junto a sus padres, como también a personas de edad avanzada disfrutando del running. Una linda imagen, por supuesto, que se justifica en buena medida por los beneficios para la salud y la calidad de vida que tiene la práctica de este deporte.
Sin embargo, para que este ejercicio físico efectivamente sea favorable para nuestros hijos y también para los adultos mayores, hay que tomar ciertas precauciones, entre las que destaca no correr distancias largas y adecuar los volúmenes de entrenamiento al estado físico de cada caso.
A continuación, un especialista entrega detalles al respecto.

Niños y Adolescentes

Francisco Cortés, médico cirujano de la Universidad de Santiago, con un diplomado en medicina del deporte y actividad física en la Universidad Católica, advierte que correr distancias largas antes de completar el desarrollo físico, puede ser perjudicial para los niños y adolescentes. “El entrenamiento aeróbico como el running en distancias mayores a 2 a 3 kilómetros no se recomiendan a menores de 12 años porque no tienen el desarrollo fisiológico adecuado para poder adaptarse a este esfuerzo. Sobre esa edad se recomiendan en general distancias según grupo etario: 12 a 14 años, hasta 3 kilómetros; 15 a 16 años, hasta 5 kilómetros; y 17 a 18 años, hasta 10 kilómetros. Esto porque a nivel musculoesquelético los niños y adolescentes se caracterizan por no tener completamente desarrollados varios de sus componentes, lo que aumenta el riesgo de sufrir lesiones específicas para la edad en múltiples modalidades deportivas”, expone.

El profesional que trabaja en Medicina Deportiva 110 SHC y CM Kinerod, indica que el running es un ejercicio con cargas repetitivas en tracción, donde el músculo tira repetitivamente los huesos a través de la inserción de sus tendones. “Eso acrecienta el riesgo en los jóvenes de generar lesiones en la inserción tendinea en los huesos aún inmaduros donde no se ha completado la osificación y todavía hay presencia de cartílago. Estas enfermedades se conocen como Apofisitis u Osteocondritis de inserción. Las más comunes afectan la tuberosidad anterior de la tibia y el polo inferior de la rótula, donde se insertan distal y proximalmente el tendón rotuliano respectivamente las que se conocen como enfermedad de Osgood Schlatter y enfermedad de Sindig Larsen Johansson. Otra muy común es la enfermedad de Sever donde se afecta la zona de inserción del tendón de Aquiles en el calcáneo (Talón)”, explica.
El doctor Cortés añade que las zonas afectadas pueden inflamarse generando dolor e impotencia funcional, e incluso fragmentarse. La posibilidad que esto ocurra se eleva cuando hay mayor estrés en la zona, por lo que mientras más kilómetros se corran –en especial, más allá de lo recomendado anteriormente– es mayor el riesgo de lesiones. Hay otros factores que también pueden incidir como el descanso deficiente entre entrenamientos, la técnica inadecuada de carrera, las lesiones previas con rehabilitación incompleta, la alimentación deficiente y el uso de zapatillas inadecuadas.
Francisco comenta que estas lesiones tienen buen pronóstico y se manejan de manera conservadora, disminuyendo las cargas y con fisio y kinesioterapia, pero como cualquier dolencia física “puede mermar el desempeño deportivo o incluso social lo que repercutirá a nivel físico y emocional”. Por el contrario, el profesional destaca que si se adecua el volumen de entrenamiento a las recomendaciones generales, el riesgo de lesiones disminuye, y los niños y jóvenes pueden obtener muchos beneficios al ponerse las zapatillas y salir a correr. “Existe evidencia abundante de que el entrenamiento aeróbico, como el del running, disminuye la probabilidad de desarrollar enfermedades crónicas no transmisibles como la obesidad, hipertensión, dislipidemias y la diabetes que hoy en día se observan cada vez más frecuentemente en adolescentes y niños. También disminuye la probabilidad de desarrollar depresión, algunos tipos de cáncer y muerte prematura. Además, se ha demostrado que a través del running los adolescentes aumentan la densidad mineral ósea lo que disminuirá el riesgo de osteoporosis en la adultez”, resalta el médico cirujano.

Adultos Mayores

¿Y qué ocurre con los adultos mayores de 60 años?, ¿Es conveniente que corran distancias largas?
Francisco Cortés responde: “Es recomendable por los beneficios en la prevención y como parte del tratamiento de varias patologías, sobre todo las cardiovasculares. Aquí la cantidad de kilómetros variará dependiendo de los objetivos y del estado de salud de cada individuo. En general, se recomienda no trotar más de 64 kilómetros semanales para no aumentar considerablemente el riesgo de lesión de partes blandas (tendones, músculos, bursas, meniscos)”.
Agrega que los principales riesgos que conlleva el ejercicio de moderada a alta intensidad como es el running para este grupo etario es sufrir “un evento cardíaco agudo (como el síndrome coronario agudo), descompensarse de una patología de base (insuficiencia cardíaca, crisis hipertensiva) o lesionarse o reagudizar una patología musculo-esquelética (lumbagos, artrosis, tendinopatías, etc.)”, detalla el profesional de Medicina Deportiva 110 SHC y CM Kinerod.
Frente a ello, la principal precaución que deben adoptar los adultos mayores –como también cualquier persona con riesgo cardiovascular elevado- es antes que todo realizarse una evaluación médica que permita pesquisar enfermedades metabólicas o cardíacas no diagnosticadas, o asegurarse que su tratamiento sea el adecuado. También es importante: verificar que estén bajo control patologías como la hipertensión arterial crónica o la diabetes; pesquisar enfermedades que contraindiquen la práctica deportiva temporal o indefinidamente como ocurre con algunas cardiopatías; y definir el riesgo cardiovascular para evaluar la posibilidad de tener algún problema coronario que ponga en riesgo la salud durante el ejercicio y que amerite más estudios como la realización de un test de esfuerzo y/o evaluación por parte de un cardiólogo.
Asimismo, el doctor Francisco Cortés recomienda evaluar el aparato locomotor en busca de lesiones o factores que puedan predisponer a sufrir dolencias físicas de cuidado. “Es común a esta edad presentar enfermedades músculo-esqueléticas como artrosis de cadera y rodillas, meniscopatías, lumbagos crónicos por múltiples causas, tendinopatías, osteoporosis, vicios posturales. Todas ellas pueden limitar la práctica de deportes como el running, donde los movimientos repetitivos y de impacto pueden aumentar la sintomatología o la severidad de una lesión en sí y sobre todo el dolor e incapacidad para realizar algunos movimientos articulares. Cada problema pesquisado requerirá un abordaje distinto con el equipo de salud (médico, kinesiólogo, terapeuta ocupacional, nutricionista, masoterapeuta, etc.) y condicionará la práctica deportiva del running, aconsejándola, limitándola o suspendiéndola temporal o indefinidamente”, concluye.