Pese a su bajo riesgo, los analgésicos y antiinflamatorios no esteroidales (AINEs) como el Paracetamol y el Ibuprofeno pueden tener efectos adversos que conviene conocer.

Paracetamol, Ibuprofeno, Diclofenaco, Ketorolaco, Naproxeno, Ketoprofeno, Piroxicam, Meloxicam, Celecoxib, Ácido Mefenámico... Seguramente, más de alguna vez has consumido alguno de estos medicamentos para aliviar el dolor que a veces genera el esfuerzo físico y deportivo.
De hecho, según el doctor César Kalazich, especialista en Medicina Deportiva de Clínica MEDS La Dehesa, el uso de estos analgésicos/antiinflamatorios no esteroidales (AINEs) “es muy extendido en el deporte de élite y más aún en el deporte amateur. Algunos estudios muestran que hasta el 30% de los atletas de mundiales de fútbol y de Olimpiadas los toman sin prescripción”.
Esto se explica por su alta efectividad para calmar las dolencias y porque la posibilidad de que produzcan efectos adversos son bajos. No obstante ello, el médico advierte que muchos desconocen los problemas que pueden generar y comenta: “Han llegado a ser la primera causa de gastritis y de insuficiencia renal aguda”.

¿Cuándo Usarlos?

¿Cuándo puede ser conveniente para un corredor tomar alguno de estos medicamentos?
El doctor Kalazich señala que lo ideal es usar los AINEs con indicación médica, “pero se podría decir que el Ibuprofeno se recomienda para lesiones agudas tipo esguinces, golpes y caídas, en dosis de 400 mg cada 8 horas o 600 mg cada 12 horas por no más de 3 días. Si persiste el dolor o empeora debe consultar. Para otras lesiones por sobreuso que generan dolor como tendinopatías rotuliana, aquiliana, síndrome de estrés tibial medial (antes conocido como periostitis), entre otros, deben recibir ayuda distinta como kinesioterapia y corrección de los factores biomecánicos que la facilitan. Los dolores se pueden manejar usando hielo o algún analgésico como Paracetamol o Clonisinato de Lisina (Nefersil). Sin embargo, como son lesiones por sobreuso y no por inflamación, los AINEs no corrigen el problema; sólo aplacan el dolor, pero eso generalmente empeora el problema a la larga”.
Al mismo tiempo, indica que no es recomendable consumirlos para prevenir o tratar dolores musculares asociados al running. “Estos dolores son algo relativamente normal para aquellos que corren por primera vez o cuando se corren distancias muy largas. El dolor muscular post-ejercicio es una forma que tiene el cuerpo de adaptarse al estímulo de correr. Si bien a algunas personas les alivia, no tiene mucho sentido usarlos porque intervienen negativamente en una serie de eventos que el cuerpo usa para adaptarse y mejorar”, explica.

Efectos Adversos

César Kalazich sostiene que si bien el consumo de AINEs tiene un bajo riesgo de presentar efectos adversos, “éstos se pueden producir en cualquier persona pues todos somos distintos. Mayor riesgo tienen quienes sufren alguna afección al estómago como gastritis, úlcera gástrica o duodenal; también puede afectar a las personas que tienen problemas de coagulación y renales. En este sentido el Paracetamol es un poco más seguro”.
Agrega que las dosis altas o ingesta prolongada de estos antiinflamatorios/analgésicos pueden provocar insuficiencia renal aguda y gastritis aguda, afectando la vida diaria de la persona y, por cierto, su rendimiento deportivo. “En muchos casos se produce sangramiento intestinal que no es detectado y si se prolonga mucho puede provocar anemia, afectando bastante el rendimiento en un corredor. La gastritis puede provocar dolor y problemas para alimentarse afectando seriamente el rendimiento. La insuficiencia renal provoca serios trastornos en el equilibrio hidroelectrolítico”, detalla.
El médico indica que para evitar los impactos negativos descritos, “no se deben consumir en más dosis de las indicadas por el médico o fabricante; y no deberían tomarse más de 7 días seguidos. Incluso en algunas personas ya a los 3 días puede haber síntomas gástricos.
Si bien el Paracetamol es más seguro para estómago y riñón, si se toma más de 7 gramos diarios (14 comprimidos) puede provocar una horrible muerte por insuficiencia hepática aguda”.
El profesional de clínica MEDS concluye: “El dolor es una forma que tiene nuestro organismo de avisar que hay algo dañado o que hay algo que se está adaptando por lo tanto no hay que acallarlo, sino más bien hacerse cargo del problema, antes que disfrazarlo tomando este tipo de medicamentos. Por lo tanto, en caso de que se deba usar, hay que hacerlo en las dosis recomendadas y los tiempos acotados. Y si el dolor persiste acudir a un profesional de la salud que lo pueda ayudar”.