Los corredores pueden sufrir lesiones neurológicas por caídas, afectando principalmente los nervios periféricos secundarios de las extremidades inferiores, sobre todo en el sector de la rodilla.

Por Dra. Tania Rodríguez
Neuróloga Clínica MEDS

El running es una de las disciplinas deportivas más completas que actualmente se realizan, con múltiples beneficios a corto y largo plazo. Sin embargo, a su práctica se asocian una serie de complicaciones neurológicas que en su mayoría pueden prevenirse.
Las alteraciones de este tipo más frecuentes en corredores son las neuropatías periféricas. Estas corresponden a lesiones específicas de nervios periféricos secundarios, principalmente fracturas o lesiones traumáticas a cualquier nivel de las extremidades inferiores, causadas en su mayoría por caídas a nivel durante la práctica del ejercicio. La más prevalente es la lesión del nervio ciático popliteo externo, que se asocia a complicaciones traumáticas como fracturas de peroneo u otras lesiones en el sector de la rodilla.
En general, las alteraciones de los nervios periféricos se manifiestan clínicamente con la presencia de dolor, hormigueos (parestesias), pérdida de fuerza transitoria e incluso con déficit motor progresivo, a cualquier nivel de la extremidad distal a la rodilla.
Si sufres algunas de esas molestias lo recomendable es que consultes a un especialista de la salud, para aplicar un tratamiento dirigido al nervio lesionado. Esto tiene que hacerme precozmente, antes del desarrollo de alteraciones crónicas y de complicaciones secundarias posteriores. El manejo dependerá, específicamente, del nervio lesionado y de la magnitud del compromiso, utilizando en la mayoría de las ocasiones un tratamiento sintomático y curativo para recuperar la integridad global del nervio.

Otras Patologías

Otra patología neurológica que suele presentarse en corredores es el Síndrome del Piriforme, que se caracteriza por un mayor desarrollo muscular o hipertrofia del músculo piriforme, presente en el sector posterior de la pelvis. Esto genera en forma intermitente atrapamiento del nervio ciático, responsable del dolor en la región sacra, especialmente durante la práctica deportiva. Su origen se atribuye a los movimientos característicos del running, como zancadas, impactos y ritmos fuertes, que generan hipertrofia, fundamentalmente en corredores de fondo con escaso contenido graso.
Se presenta con mayor frecuencia en runners que trotan en superficies duras o en terrenos accidentados, que realizan un reintegro deportivo intenso e inadecuado, y que utilizan calzado gastado asimétrico con mayor desgaste en las zonas internas. Por lo general, su tratamiento es sencillo, con manejo sintomático, masajes terapéuticos y, lo más importante para evitar su reaparición, se aconseja realizar un reintegro gradual al deporte.
También forman parte de las complicaciones neurológicas del running las lesiones traumáticas del cráneo. Estas, en la mayoría de los casos, se pueden prevenir si se corre por superficies adecuadas evitando los terrenos accidentados que muchas veces generan caídas de manera incidental.
Los traumatismos cráneo encefálicos suelen ser leves la mayoría de las veces, correspondiendo a contusiones del cráneo sin complicaciones mayores. Sin embargo, dependiendo del lugar e intensidad de la caída, pueden aparecer lesiones importantes que incluso involucren traumatismos de mayor consideración, incluyendo fracturas craneanas con secuelas significativas. Se recomienda a los corredores consultar siempre a un especialista en caso de contusiones craneanas, por más que visualmente no aparezcan signos del traumatismo, en especial si existe dolor de cabeza u otro síntoma neurológico, y aunque se presenten con posterioridad a la caída.

Poco Frecuente

Aunque es poco frecuente, se han conocido casos en corredores del denominado Síndrome Compartimental Crónico por el ejercicio, patología más asociada a actividades deportivas como básquetbol y esquí. Se caracteriza por la presencia de dolor en las extremidades inferiores, en ocasiones asociado a hormigueos de las piernas y debilidad transitoria. Se desencadena por el movimiento, especialmente en los primeros 15 minutos de trote. Se alivia con el reposo y en la mayoría de las ocasiones no se manifiesta durante la actividad cotidiana.
Es importante destacar que muchas de las patologías descritas pueden asociarse a la práctica incorrecta o brusca de disciplinas como el running. Esto, fundamentalmente, tras períodos prolongados de sedentarismo, por lo cual la incorporación progresiva a la actividad deportiva y la práctica supervisada, junto con una consulta médica precoz en caso de molestias, permiten garantizar un desenlace positivo y disfrutar de la gran variedad de beneficios que aporta el running a las personas.