Con la llegada de la primavera, numerosos runners comienzan a sufrir con esta patología respiratoria. Aquí te contamos cómo enfrentarla adecuadamente sin tener que dejar de correr.

Medicarse con desloratadina, clorfenamina, loratadina, iliadin, plexus, degraler, nexit…; usar inhaladores, fisiolimp, gotas para los ojos, lentes…; consumir abundante agua; no elongar encima del pasto…
Son variadas las recetas de los propios corredores para seguir haciendo deporte, especialmente en primavera, cuando una multiplicidad de alérgenos como el polen se apodera del ambiente y le complica la vida a millones de personas.
¿Cómo deben enfrentar los runners este molesto problema de salud? Uno de ellos, Nicolás Vergara, tiene su particular fórmula: “Correr en el cerro con la mayor cantidad de alérgenos distintos, porque cuando el cuerpo los enfrenta se inhibe la respuesta alérgica”.

Palabra de Médico

El Dr. Rafael Gutiérrez, Médico Deportólogo de Clínica MEDS parte de la base que los efectos provocados por la alergia son incómodos y que éstos se pueden agravar cuando hacemos deporte.
Como punto de partida, sostiene que los principales síntomas que revelan la presencia de esta patología son la obstrucción nasal, rinorrea (secreción nasal abundante), comezón en los ojos y estornudos. Y agrega: “La primera prioridad para aquellos deportistas que padecen reacciones alérgicas es reducir la exposición a los alergénicos, lo que es más sencillo para los atletas recreacionales. Y como la concentración de diversos tipos de polen es comúnmente mayor en horas de la mañana, se reduce al mediodía y se incrementa nuevamente al atardecer, los corredores con alergias respiratorias deberían programar sus sesiones de entrenamiento considerando tales variaciones”.
Luego detalla otros consejos prácticos para minimizar los efectos de este problema:

• Realizar ejercicios de estiramiento, calentamiento y relajación para aliviar cualquier opresión en el pecho que se produzca con la actividad física.
• Respirar por la nariz y no por la boca, ayudará a calentar y humedecer el aire antes de que entre a las vías aéreas, protegiendo el delicado revestimiento de las vías respiratorias.
• Evitar correr o hacer ejercicio con temperaturas muy bajas. Si no existe otra alternativa, utilizar una bufanda sobre la boca y la nariz, ya que así el aire que se respira es tibio y más fácil de inhalar.
• Tratar de no practicar deporte mientras se padece una infección viral.

Uso de Remedios

Sobre si conviene o no usar medicamentos, el Dr. Gutiérrez sugiere no utilizarlos sin antes haber consultado a un médico. Si son recetados, “los antihistamínicos, descongestivos y espray nasales, en la dosis adecuada, pueden ayudar a mejorar el cuadro de alergia”, asegura.
No obstante lo anterior, acota que “el ejercicio en sí mismo puede contribuir a drenar los senos nasales en forma natural y a reducir la probabilidad de que éstos se obstruyan e inflamen. Además, es importante que los atletas sepan que cualquier medicamento consumido para tratar la rinitis alérgica debe cumplir con las regulaciones antidoping. Y es necesario que discutan con su médico los regímenes de ingesta de medicamentos para maximizar el control de los síntomas y para limitar cualquier efecto negativo que puedan tener sobre el rendimiento (somnolencia)”.
Para impedir también que los alérgenos generen dificultades mayores en los runners, el médico de MEDS señala que es muy importante que se hidraten adecuadamente. Explica: “Cuando tenemos alergia y practicamos deporte, una correcta hidratación nos ayuda a descongestionar las vías respiratorias y eliminar de esa manera la mucosidad que se forma como consecuencia de las sustancias alergénicas. Por eso es importante que las personas con esta condición se hidraten muy bien antes, durante y después de la actividad física”.
Pese a que los corredores de trail running están más en contacto con el medio natural, el especialista sostiene que “los resguardos son los mismos independientemente del lugar donde se corra, porque la alergia no depende del lugar sino de la condición de la persona. Por eso que es muy importante conocerse a uno mismo, planificar las salidas y estar al tanto del estado del tiempo”.

Casos Más Complejos

Existen algunas patologías relacionadas con las alergias respiratorias que por su complejidad y gravedad pueden hasta impedir la actividad deportiva. El Dr. Gutiérrez expone las dos más relevantes:

• Asma inducida por el ejercicio: Se identifica por síntomas como tos, respiración sibilante o jadeante y opresión en el pecho tras 5 a 20 minutos de comenzar el ejercicio. También puede acompañarse de fatiga inusual y la sensación de corte de la respiración mientras se realiza actividad física. De acuerdo con la Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología (AAAAI en su sigla en inglés), el deporte recomendado para las personas con asma es la natación, ya que por el ambiente templado y húmedo, la tonificación de los músculos superiores y la posición horizontal de la persona, se tienden a desprender las secreciones del fondo de los pulmones.

• Anafilaxia inducida por ejercicio: El término anafilaxia hace referencia al cuadro clínico más dramático producido por una reacción de hipersensibilidad. “En general es poco frecuente y de comienzo repentino e imprevisible, siendo ocasionalmente fatal. Sus signos y síntomas se producen por lo común en los 30 minutos siguientes a la exposición o inicio del ejercicio. El síndrome anafiláctico agudo mayoritariamente se precede de una sensación de acaloramiento y picor y puede manifestarse por síntomas cutáneos, respiratorios o vasculares, de forma aislada o en combinación, a veces asociados también a síntomas digestivos”, afirma el Dr. Gutiérrez.

*Artículo publicado en Run for Life nº 27, octubre 2013.