Este fenómeno se suele relacionar con el estrés crónico y sobre-entrenamiento de los deportistas, generando serios problemas de rendimiento. ¿Cómo evitarlo?

Por Rodrigo A. Cauas E.
Coach- Psicólogo Deportivo Clínica Las Condes
Director General EMD Psicología & Coaching Deportivo
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Junto con la profesionalización de quienes practican deporte, el avance de las ciencias y principalmente el aumento en los desafíos y las exigencias, han ido apareciendo numerosos síndromes y “disfuncionalidades psicológicas”, entre los cuales se encuentra el denominado Burnout.
Su origen se remonta a la década de los setenta, en el ámbito de la salud y la educación, con el desarrollo de estudios sobre lo que ocurría con los profesores y médicos ante las demandas emocionales y relaciones interpersonales frente a personas con serios trastornos y enfermedades.
Luego se comenzó a observar en el ámbito del deporte, relacionándolo con el “estrés crónico” y el sobre-entrenamiento, situaciones que, sumadas al exceso de las cargas e inadecuada recuperación del esfuerzo realizado, generaban serios problemas de rendimiento.

Componentes del Burnout

Etimológicamente la palabra Burnout significa “quemarse fuera”, por lo que en algunas ocasiones también se le llama “Síndrome del Quemado”, en alusión a la sensación de inestabilidad y cansancio crónico.
Su complejidad se debe a que es un síndrome tridimensional, debido a que presenta tres síntomas típicos:

-Agotamiento emocional: Está relacionado a las sensaciones de cansancio físico y emocional, que atenta en contra de resultados eficaces.
-Baja autoestima: Se relaciona con una baja autoconfianza laboral, que en el deporte se traduce en un descenso en las expectativas de autoeficacia (el deportista no se percibe capaz de satisfacer las demandas a la que se ve expuesto).
-Despersonalización: Se observa cuando el deportista desarrolla conductas inhumanas y frías frente a las demás personas o frente a hechos que le atañen.

A estos síntomas se le ha sumado, por su relación con el estrés crónico, un cuarto elemento: los síntomas físicos del estrés.
Las principales investigaciones coinciden en señalar que un deportista que sufre este problema está asociado a un estrés deportivo importante, sumado a una desmotivación y ánimo negativo constante, que generalmente conlleva resultados debajo de lo esperado.
También se ha observado que este fenómeno se produce en atletas infantiles y juveniles que vislumbran al deporte de manera más profesional que lúdica y se presionan a sí mismos en la búsqueda de resultados. Asimismo, cuando un deportista ha tenido reiteradas y largas lesiones, puede verse enfrentado a este síndrome.
Una de las principales consecuencias que sufren los deportistas que padecen Burnout es el desgano, la desmotivación y el abandono, sobre todo cuando no se detecta a tiempo, ni se trata profesionalmente, ya que el afectado suele perder la satisfacción y el interés por el deporte.

¿Cómo Prevenirlo?

Muchas veces la aparición de esta enfermedad se asocia con ciertas características de personalidad, síntomas de ansiedad, baja tolerancia a la frustración, atribución externa del éxito y algunos síntomas de depresión.
A pesar de ello, existen algunos factores ambientales que pueden evitar la aparición de este fenómeno.
El primero es una adecuada planificación del entrenamiento deportivo, especialmente en lo referido a las cargas físicas. Un segundo elemento es el conocimiento, por parte del profesional a cargo, de los motivos por los cuales sus deportistas practican deporte, y eviten las exigencias alejadas de las motivaciones individuales. Un tercer factor que puede ayudar a prevenir el Burnout es fomentar, en todo momento, el “descanso invisible” de los deportistas. Un cuarto elemento es evitar las conductas rutinarias y promover el resultado deportivo por sobre el rendimiento, especialmente en el deporte de iniciación.