Todo corredor debe desarrollar su capacidad de introspección para leer adecuadamente su cuerpo y saber qué acciones tomar en una carrera.

Por Rodrigo A. Cauas E.
Psicología & Coaching Deportivo
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En muchas ocasiones los corredores de fondo hablan de conocer el cuerpo para correr conectados con la mente ¿pero de qué estamos hablando verdaderamente? ¿De conocer nuestros mejores tiempos en una carrera?, ¿de saber casi con certeza cuánto nos demoraremos en una distancia?, ¿de conocer nuestro “pace” por cada kilómetro? o ¿de conocer nuestras metas, objetivos y expectativas?
Puede que, efectivamente, la respuesta incluya algo de todo lo mencionado, pero leer nuestro cuerpo abarca mucho más que los datos estadísticos que podemos recoger antes o durante una carrera determinada. Esos datos nos orientan para saber cómo vamos, pero conocer nuestro cuerpo significa ver nuestro “GPS interior”, aquel que sólo pueden leer quiénes tienen una buena capacidad de abstracción, de autocontrol, pero por sobre todo una genuina capacidad de introspección.

Deportistas exitosos como el ex triatleta Mark Allen han señalado la importancia de leer adecuadamente su cuerpo. En el libro “Mente y cuerpo para estar en forma”, Allen señala que logró vencer a su rival más duro –Dave Scott– cuando pudo callar su mente, es decir cuando logró que su mente generara ideas positivas o neutras y dejó de lado frases o palabras negativas, que lo único que hacían era afectar su rendimiento. La triatleta chilena Bárbara Riveros ha comentado que ha compartido mucho esta filosofía de Mark Allen.

Ansiedad, Tolerancia, Pensamiento

¿Qué otros factores debemos auto-observar para decidir las acciones a ejecutar durante una carrera, en virtud de lo que el cuerpo nos señala? Principalmente son tres elementos:

• Ansiedad pre competitiva: La percepción de ansiedad es bastante diversa en cada persona, pero lo fundamental es poder detectar cuándo se experimenta el nivel más alto de ansiedad: ¿días antes de una carrera?, ¿en los momentos previos a una competencia?, o ¿durante la carrera y mediado por un hecho agonístico (el inicio de una carrera)? Es muy importante también descubrir cómo se manifiesta esta ansiedad: si con simples “apretones” musculares, pensamiento fatalistas, o con ciertas sensaciones fisiológicas que en otros momentos pueden no sentirse como dolor de estómago, de cabeza, aumento de las palpitaciones o de la sudoración.

• Tolerancia a la resistencia: Es muy importante poder saber exactamente cómo se comporta uno frente a tres situaciones muy comunes en carreras de fondo: el dolor, el cansancio y la fatiga. Lo primero en este sentido es conocer la sintomatología de estos elementos para poder distinguirlos adecuadamente y desarrollar una estrategia de control que debe estar previamente definida. Lo segundo es reconocer las emociones que se generan porque de esta forma se evitará que el cerebro se vea sorprendido ante la irrupción de cualquiera de estos verdaderos “boicoteadores del rendimiento”.

• Lectura de pensamiento: Durante una carrera, un pensamiento (sea positivo o negativo) puede transformarse a su vez en una acción (negativa o positiva). Si la emoción es negativa es probable que el resto de la cadena también lo siga siendo, por ende, escucharnos y detectar las emociones negativas pueden ahorrarnos mucho trabajo posterior al momento de competir. Y para esto basta con hacer sencillos trabajos conductuales y programar nuestro cerebro para que sean las ideas y las emociones positivas las que predominen.

Correr, sobre todo en pruebas de fondo, es esencialmente una actividad “soliloquiana”, y en la mayoría de los casos se corre emocionando, pensando y hablando con uno mismo. Por ende, resultaría extraño que uno no desarrollara la adecuada habilidad para leerse a sí mismo. Y es claro que en circunstancias de mucha presión o dificultad externas nuestro GPS interno puede ser un gran aliado para optimizar el rendimiento deportivo.