En este artículo te entregamos algunas orientaciones para distinguir un buen coach de running.

Empatía, experiencia, conocimientos, liderazgo. Esas son algunas de las cualidades que los corredores aprecian y buscan en sus entrenadores, según una reciente encuesta realizada en nuestras redes sociales. Pero, ¿cómo puedes saber que la persona que te dirige efectivamente cumple con esos “requisitos”? Y más allá de eso, ¿debiera ser suficiente con las virtudes mencionadas?
El siguiente análisis de la Escuela Nacional de Entrenadores de Atletismo (ENEA), de la Federación Atlética de Chile (Fedachi), responde ésas y otras inquietudes, por lo que te puede ayudar a hacer una elección adecuada.

Formación Integral

Lo primero que cabe preguntarse es: ¿qué es un entrenador de running?, ¿es lo mismo que un coach especializado en pruebas de fondo? Desde ENEA responden: “El proceso de formación de un entrenador debe ser continuo, sea cual sea la disciplina deportiva. En este caso específico cada especialidad tiene características propias y, por ende, también varían las metodologías de entrenamiento, pero tienen una base científica en común.
Diferencias significativas en teoría no debiesen existir ya que un entrenador con una sólida formación académica debiese ser capaz de dominar cada aspecto preponderante en las pruebas de fondo sea cual sea el nivel de los deportistas que tiene a cargo o de sus características sociales”.
Agregan que el entrenador de running, eso sí, tiene la oportunidad de participar como un agente de cambio social a través del deporte, ya que puede promover la práctica masiva de actividad física y entrenamiento, alcanzando probablemente a un mayor número de personas que un técnico específico de pruebas de fondo. Por lo mismo, advierten, que la capacitación de los coach de running es un punto crítico en el proceso de desarrollo deportivo a nivel nacional.

¿Qué condiciones técnicas mínimas debiera cumplir un entrenador de corredores?
En el organismo formador plantean: “Debe poseer una base sólida en los tópicos que están relacionados a la Ciencia del Entrenamiento como son la anatomía, fisiología, biofísica, fisiología del ejercicio, teoría y metodología del entrenamiento, biomecánica, nutrición deportiva, psicología deportiva y pedagogía, inclusive antropología y, por supuesto, el conocimiento de los alcances técnicos de cada una de las áreas y pruebas. Esto se logra con formación académica aplicada a la práctica, además de poseer competencias laborales que entrega la experiencia y las redes de trabajo en torno al entrenamiento”.
Poniendo énfasis en la necesidad de una formación integral, recalcan que no basta que un entrenador sea experto en una temática única, sino que debe conocer cada aspecto que afecta el rendimiento deportivo.
Asimismo, sostienen que no es necesario que un coach de running tenga como base estudios de educación física. “Han existido y existen grandes entrenadores que no se relacionan con ello. La pedagogía ayuda mucho en los procesos de formación humana pero no es condición de éxito en el running, medio fondo, fondo o trail. La experiencia como corredor es tan o más importante como otra formación específica. Además, en las nuevas mallas curriculares de Educación Física el aporte a las disciplinas deportivas es básico y si no se complementa con formación disciplinar continua se está en peligro de no ser apto para trabajar en este ámbito”, advierten.
Lo que sí consideran fundamental es que un coach tenga como base estudios en el área del entrenamiento deportivo. E indican que hoy son pocas las universidades en el país que entregan estos conocimientos, por lo cual es necesario implementar y fomentar sistemas como el que desarrolla ENEA (ver recuadro).
Añaden que estudiar pedagogía no garantiza ser un buen entrenador, como tampoco lo hace el hecho de ser un buen atleta o haber corrido muchos años.
En cambio, enfatizan: “Un entrenador se mide en lo que es capaz de entregar para la formación integral de un atleta. Hemos descubierto que los grandes entrenadores son sobre todo los que logran integrar a su filosofía de entrenamiento y vida la mayor cantidad de factores posibles, así como también son quienes están dispuestos a aprender y a cambiar bajo la consigna de tener siempre un espíritu de principiante”.

Falencias Evidentes

Más allá de lo teórico, hay ciertas falencias en el trabajo de entrenamiento que le pueden indicar a un corredor que no está con un buen entrenador.
Según señalan en ENEA, algunas evidencias de ello son que el deportista siente que no progresa, que el nivel de exigencias no está acorde con el objetivo, que el atleta se lesiona con facilidad, que el deportista siente que el entrenador no confía en él y que es un actor secundario frente a otros del grupo. Otros llamados de alerta son: que el coach improvise de manera permanente; que entregue planificaciones sin considerar los principios de individualidad, progresividad, alternancia o continuidad; y, por sobre todo, que el entrenador se vea como el protagonista de todos los procesos de educación y de entrenamiento.
Luego detallan algunos problemas específicos detectados en los técnicos, los cuales intentan corregir en sus capacitaciones:

• No controla la carga e intensidad correctas de entrenamiento.
• No se actualiza con las tecnologías y avances científicos.
• No planifica.
• Sus atletas no avanzan y se lesionan, y el entrenador no se preocupa de su salud general.
• Evita por desconocimiento o por intención la educación anti dopaje.
• No respeta los procesos de adaptación y las etapas de desarrollo del deportista.
• Aplica métodos y formas de entrenamiento olímpicos a atletas que no corresponde.
• No analiza el deporte, no define su forma deportiva antes de planificar el entrenamiento.
• No es honesto, no fija metas reales de rendimiento.
• No hace evaluaciones para prescribir ejercicios. “Este punto es importante. El entrenador que no evalúa las capacidades condicionantes, técnica, táctica, psicología, entrenamiento invisible, ¿cómo puede planificar el entrenamiento?”, plantean.
• No hace entrenamientos individualizados; copia métodos de otros entrenadores.
• No es un buen líder y no logra comunicar efectivamente lo que quiere.
• No toma en cuenta las características psicológicas, como si estuviese entrenando máquinas en vez de personas.

Cualidades Fundamentales

Considerando todo lo anterior, en ENEA indican que algunas características clave que han identificado en los entrenadores exitosos es que son “estudiosos, pedagogos, autocríticos, líderes y creíbles”.
Asimismo, agregan otras cualidades que distinguen a un buen entrenador: “Por sobre todo que ame y tenga pasión por la actividad, que la teoría que necesariamente debe poseer se transforme en algo sencillo de digerir para sus dirigidos, que tenga una actitud positiva permanente, que utilice refuerzos positivos, que esté siempre presente en los entrenamientos y competencias, que el costo de los servicios sea acorde con lo que ofrece, y finalmente que su estilo de vida esté de acuerdo con lo que predica”.
Destacan también que un buen coach busca redes de apoyo y equipos de trabajo multidisciplinarios acorde a las necesidades de su grupo al cual dirige.
Y concluyen: “Un buen entrenador es quien logra cautivar al corredor haciéndolo amar la disciplina y disfrutar cada instante de desarrollo”.

*Artículo publicado en Run for Life n° 66, mayo 2017.