Si estás pensando en correr por primera vez un maratón, pon atención a las siguientes recomendaciones.

Cada vez son más los corredores que en Chile se atreven a probar suerte en un maratón. La gran mayoría lo hace después de haber acumulado harto kilometraje en su bitácora, pero también hay quienes se aventuran a enfrentar este desafío a temprana edad y sin mucho camino recorrido. ¿Conviene que sea así?
A continuación dos reconocidos especialistas responden dicha inquietud y entregan recomendaciones para quienes están pensando en completar sus primeros 42K.

Condiciones Básicas

Jorge Grosser tiene 50 años de experiencia en el atletismo, primero como corredor de medio fondo y después como prestigioso entrenador de atletas, varios de ellos maratonistas. Con todo ese bagaje, recalca que lo primero que debe hacer un deportista que pretenda iniciarse en el maratón es realizarse un “chequeo médico, lo más completo posible, más aún si es una persona sedentaria que lleva mucho tiempo sin practicar actividad física”.

Erika Olivera, plusmarquista nacional en 42K y referente chilena en la materia, enfatiza en lo mismo indicando que es necesario asegurarse que no existe ningún impedimento físico o de salud para afrontar un reto de este tipo. Asimismo, aconseja buscar la asesoría especializada de un entrenador, y avanzar de manera gradual: “Antes de lanzarse a los 42 kilómetros es mejor correr distancias más cortas e ir probando de a poco si uno se puede acomodar a esta prueba que quizás no es tan difícil de llevar en la misma carrera, pero es muy dura en su preparación y entrenamiento”, dice.

Ambos especialistas también coinciden en que una persona que nunca ha corrido un maratón necesita por lo menos unos 6 meses de preparación para completar la prueba en buenas condiciones. Jorge Grosser advierte, eso sí, que ese tiempo no es tan exacto y que depende de varios factores, entre los que figuran la edad, el talento personal y la condición física del deportista.

¿A qué Edad?

¿Es recomendable preparar y correr por primera vez un maratón a temprana edad, alrededor de los 20 años por ejemplo? “Eso también depende de cada persona. Algunos, los menos, han tenido buenos resultados, pero en general es una prueba que necesita maduración y mucho entrenamiento (volumen de trabajo, kilometraje)”, contesta Grosser.
Agrega que más que hablar de una edad adecuada, lo importante es considerar el tiempo de entrenamiento o actividad del runner “y mi sugerencia es que sea de 2 a 3 años, participando en forma activa en corridas y entrenando al menos 3 o 4 veces por semana”.
Indica también que desarrollarse como maratonista a temprana edad podría tener algunas ventajas, como aprovechar el metabolismo de los más jóvenes, lo que ayudaría a recuperarse más rápido de los entrenamientos y dolencias normales que genera el proceso de preparación. Al mismo tiempo sostiene que la principal desventaja es “no haber pasado por entrenamientos y experiencias en pruebas menores. Hay que tener en cuenta que el volumen (hacer muchos kilómetros) es lo más importante dentro de la preparación de la prueba y esto se logra en forma progresiva; en caso contrario, el porcentaje de lesiones aumenta bastante”, dice Jorge.
Erika Olivera tiene una experiencia bien particular en relación a la edad de inicio en los 42K. “Mi primer maratón lo corrí a los 19 años. Y recuerdo que junto a mi entrenador recibimos muchas críticas negativas: que era muy joven, que me iba a reventar, que no iba a poder llegar más allá, etc. Al dedicarse al maratón desde muy joven hay que quizás renunciar a otras distancias más cortas, por ejemplo, yo no pude seguir pensando en dar el máximo en los 10 mil o 5 mil metros, aunque sabíamos que podría haber entregado mucho más. A pesar de eso, tomamos la decisión pensando primero en dejar una marca registrada en el maratón sudamericano en categoría juvenil, y luego decidimos seguir en esta distancia para proyectarme a nivel internacional, con la seguridad de que a nivel panamericano podía ganar medallas para el país (como el oro conseguido en Winnipeg 1999 y el bronce en Santo Domingo 2003) y que podía llegar a grandes eventos como los Juegos Olímpicos. Si me hubiera dedicado a los 10 mil y 5 mil probablemente también podría haberlo hecho, pero no era algo seguro”, cuenta.
Considerando todo aquello, la única deportista en el mundo que ha completado cinco maratones olímpicas concluye: “Si alguien quiere proyectarse en distancias más cortas, entonces a los 20 años es muy joven para correr un maratón, pero si un atleta o su entrenador no ven mucho potencial o proyección en las distancias más cortas, a esa edad se podría preparar un maratón. Es cierto que cuando se es más joven falta madurez fisiológica y hay otros procesos que no se han concluido, de hecho, los estudios internacionales no lo aconsejan porque dicen que los atletas no tienen que saltarse las etapas, pero también muchos atletas han demostrado que a los 20 años sí pueden correr un maratón en buenas condiciones y a un buen nivel. Muchos de ellos después no han continuado, pero en casos como el mío pude seguir proyectándome en esta distancia para competir por Chile y terminar corriendo hasta los 40 años sin problemas”.
De igual manera, Erika reconoce algunas desventajas que tiene dedicarse tan joven al maratón, como la escasa experiencia competitiva y el riesgo de lesiones, “aunque esto último ocurre en todo tipo de prueba, por lo que depende más del cuidado que tenga cada persona”, apunta.

Más Recomendaciones

Luego, la plusmarquista nacional entrega otras recomendaciones generales para quienes deciden iniciar su camino hacia los 42K. “No hay que recurrir a entrenamientos que se bajan de internet, porque la preparación se debe adecuar a las características y condiciones de cada persona”, destaca.
En la misma línea, Jorge Grosser recuerda que “el entrenamiento es personal: lo que le sirve a uno puede ser perjudicial para otros organismos”. Asimismo, advierte: “No se deben copiar los entrenamientos de campeones; esto lleva a muchos errores, especialmente a continuas fatigas, stress y lesiones”.
De igual modo, sugiere a los deportistas tener disciplina, objetivos claros y paciencia para no apurar la preparación planificada. Aconseja también “partir en forma progresiva, de menor a mayor a medida que el entrenamiento avanza, y cumplir con tres reglas de oro del entrenamiento deportivo: continuidad, frecuencia y alternancia”.
Agrega que durante el programa de entrenamiento es muy importante realizar varios test para chequear el estado del deportista, para lo cual propone “participar en unas cinco corridas de 10K aproximadamente y al menos una de 21K; y faltando 1 mes para la fecha final, testear 30K”.
Finalmente, Erika Olivera pone énfasis en el desarrollo de una preparación integral que considere, además de lo físico, el aspecto nutricional, para lo que aconseja contar con la asesoría de un nutriólogo, y el entrenamiento mental guiado por profesionales en la materia “que ayuden a sobrellevar de mejor manera las dificultades que se pueden enfrentar durante la preparación o en una carrera, como pueden ser el cansancio o el dolor”.