¿Has corrido con lluvia? En esta nota te damos a conocer los pros y contras de una práctica que suma adeptos en el mundo del running.

“Correr bajo la lluvia es lo mejor. Lo hago con polera, calzas y zapatillas sintiendo como el agua se deslice por ellas. Experimentar la libertad y la frescura de las gotas cayendo por mi cara y refrescando el cuerpo del calor que provoca correr es impagable. Además el paisaje que se muestra es increíble”, relata Dannyta Escobar sobre la experiencia que ha significado para ella trotar con condiciones de lluvia.
A su vez, Nasla Sierpe confiesa que no hay mejor fórmula que salir a correr con el cielo precipitando: “Es una linda forma de liberación que permite sacarnos el estrés, pensar, meditar y ver un hermoso paisaje”.
Al igual que estas dos runners de toda estación, varias decenas de corredores habituales nos manifestaron a través del Facebook su fascinación por entrenar y competir en condiciones de lluvia.
Pero qué tan recomendable, considerando diferentes factores, es correr en un entorno lluvioso. Roberto Hidalgo, Profesor de Educación Física y Entrenador Nacional de Atletismo y del team de la V Región Full Marathon, entrega algunas pautas al respecto.

¿Un Obstáculo?

A juicio del coach, el frío y la lluvia, muy característicos de los días de invierno, pueden transformarse en un obstáculo para un runner si no adopta los resguardos necesarios al momento de correr. “Yo soy partidario que se entrene con lluvia, pero considerando algunas precauciones básicas para evitar los problemas. Es que hay que tomar en cuenta que altos niveles de humedad ambiente afectan el oxígeno disponible en el aire”, asegura.
Lo anterior, más aún si hace frío, cuando es conveniente estimular la inspiración nasal para temperar el aire, mientras que la expiración debe ser por la boca.
Agrega que la ocurrencia de precipitaciones, especialmente cuando se producen a una baja temperatura, debe incentivar al corredor a reforzar el trabajo físico previo al entrenamiento, realizando mucha elongación muscular y movilidad articular, y no sólo del tren inferior, para reducir el riesgo de lesiones.
Sus años de experiencia le permiten también no descuidar la hidratación, “ya que con lluvia se tiende a beber menos, lo que es un error”, advierte.
Respecto a la planificación del entrenamiento, apunta que éste debiera contener actividades sin detenciones, para evitar enfriamientos, y con el apoyo del fartlek, un sistema de entrenamiento que consiste en hacer varios ejercicios, tanto aeróbicos como anaeróbicos, principalmente ejercicios de carrera, caracterizados por los cambios de ritmo.
Asimismo, las sesiones de trote deben evitar las zonas con presencia de muchas curvas, piso de baldosas, pendientes pronunciadas y escaleras.
Pese a las mayores dificultades, el entrenador afirma que es aventurado precisar en qué porcentaje se puede llegar a bajar el rendimiento, aunque reconoce que “existe una merma por el factor climático y de temperatura, toda vez que los apoyos plantares y el roce y la tracción no son las mismos. A eso se deben sumar la humedad ambiente y la disminución de oxigeno disponible, más aún en recorridos sobre 10 kilómetros”, comenta.
¿Por dónde correr en estos casos? Hidalgo recomienda, por ejemplo, hacerlo sobre superficies como las que conoció en Osorno, una comuna lluviosa y fría en este tiempo. Allí se esparce chip sobre la tierra húmeda, lo que produce una buena consistencia y aporta el drenaje adecuado para que los corredores se desplacen cómoda y saludablemente.
Ahora bien, sugiere, llueva o no, entrenar siempre que se pueda sobre pisos de tierra, pasto, ripio y asfalto poroso.
En materia de indumentaria, propone no correr demasiado abrigado, con zapatillas con tecnología gore-tex en las primeras dos capas que están en contacto directo y cerca con la piel, para ventilar la transpiración, y una tercera capa impermeable. También prefiere no mezclar ropa técnica con poleras de algodón que mantienen la transpiración y provocan un rápido enfriamiento.

Trabajo Indoor

Si es demasiada la lluvia, el entrenador de Full Marathon sostiene que es mejor realizar un trabajo específico en el living o gimnasio. Este incluye de manera sucesiva: abdominales simples durante 30 segundos, descanso de 1 minuto, lumbares simples por otro medio minuto, nuevo descanso de 1 minuto, flexoextensiones de brazos por 30 segundos y un último descanso 1 minuto. Y esta rutina repetirla 3 a 4 veces. “Con el tiempo se deben incorporar otros ejercicios y aumentar los minutos de trabajo o disminuir la pausa”, especifica.